martes, 15 de enero de 2008

PRESA DE SU PROPIA LIBERTAD (II)



El papel de la mujer al interior del PCP – Sendero Luminoso

"Desde los años 60, se incrementó la participación femenina en la educación, el trabajo y, en menor medida, en la política. En el espacio público, las mujeres se hicieron presentes a través del movimiento feminista, los partidos políticos y los movimientos populares de mujeres. A partir de estos espacios, las mujeres ingresaron en el escenario de la violencia resistiendo y enfrentándose al terror, pero también siendo parte de él". [7]

Lo poco que se sabe acerca del desempeño de la mujer senderista lo debemos a algunas investigaciones realizadas por sociólogas interesadas en este tema y a las escuetas confesiones de algunas senderistas detenidas o militantes escondidas en la clandestinidad. Además, debemos tener en cuenta el contexto en el que la presencia de la mujer se torna protagónica, pues se habían producido cambios considerables relativos a la presencia femenina dentro del escenario público .[8]


Aún así, lo que se puede decir del papel de la mujer al interior del PCP- Sendero Luminoso, es que las encontramos en todos los niveles y funciones de la organización senderista; que su liderazgo es tan evidente que se desempeñan como combatientes y mandos desarrollando tareas políticas, logísticas, operativas y militares, otorgándoles así un papel importante y significativo.[9]

Dicho liderazgo se trasluce en la representación de las estructuras jerárquicas, dado que es sabido que el último Comité Central Senderista tendría una participación femenina de un 56%. No obstante, los factores mediante los cuales los roles asignados a dichas militantes se basaban en su “carácter implementador o instrumentalizador de la línea directriz de ‘Gonzalo’ ”(León: 1992:45) y no en su habilidad política.

Sin embargo, debemos tener en cuenta la calidad del material humano con el que trabajaba el CPC – Sendero Luminoso. Si bien es cierto contaban con militantes provenientes de casi todos los estratos sociales, hay una clase social en particular que resulta bastante interesante, y ese es el de las mujeres de clase media – estudiantes universitarias. La razón de la aseveración anterior se debe a la naturaleza trasgresora de las mujeres que componían este grupo humano. En relación a ello, Sendero Luminoso tenía un discurso específico para esta clase de mujeres.

“(...) Cada año se agudiza el problema de la formación y desempeño de los profesionales en general y de las mujeres en particular. Está ligado precisamente a la crisis de la sociedad peruana, pues el Estado, cada vez más reaccionario, les niega el futuro... ¿Qué deben esperar las mujeres profesionales de este viejo sistema? En síntesis, nada. En un orden donde los profesionales ven truncados sus ideales de forjarse y servir al pueblo...el único camino de la mujer profesional es asumir el rol que como intelectual la historia le demanda, participar en la revolución (...)”. [10]

El nivel educativo de las mujeres condenadas por terrorismo, en promedio, es mayor al nivel educativo de los varones. Entonces tenemos que un 57% de las mujeres sentenciadas por terrorismo cuentan con estudios superiores contra el 31% de los varones sentenciados en la misma condición. Asimismo, el 10% de aquellas mujeres cuenta con estudios de postgrado a diferencia del 4% de los varones. [11]

Claro, lo anterior lo podemos entender bajo la lógica de que si la guerra del PCP – Sendero Luminoso busca ser totalitaria y subvertir el orden establecido, necesitan de los oprimidos, mayores en número que los opresores, para iniciar la lucha, por ello, las mujeres son un punto importante y decisivo en la lucha armada. El partido juega un papel maquiavélico al manejar una serie de discursos que buscan abrir las heridas de los oprimidos e ignorados por el Estado. Para cada uno de ellos, los oprimidos, hay un discurso listo para hacerle recordar su situación y la ausencia de salida frente a ésta; entonces aparece la opción de formar parte de la lucha armada para iniciar la construcción de una realidad más justa.

Entonces, podemos decir que “el PCP – SL canalizaba el odio y la frustración derivados no solo de la discriminación social y racial, sino también de la originada en el sistema de género” [12] , y lo logra con una magistral sutileza, muestra de ello es el discurso de las militantes de la formación senderistas, las cuales están dispuestas a entregar su vida en defensa de su causa y su líder.

Yo me puse delante del doctor Guzmán pues, en mi calidad de militante, dirigente era mi obligación y voluntaria decisión proteger al Jefe de mi organización, el Presidente Gonzalo y defenderlo con mi propia vida; al momento pensé que de matarlo pasarían primero sobre mi cuerpo, entraron hombres de civil y grité ¡Nadie lo toca! (...)”¨[13]

Asimismo, respecto de su rol como mujer y madre también tienen un discurso claro, bastante específico, hasta podríamos decir que pareciera que es el mismo, listo para usar en el momento preciso, como una máscara o un uniforme para determinada ocasión.

“(...)Las mujeres son oprimidas por la sociedad y por la familia, de modo que son más revolucionarias que los hombres. ¿quién sufre lo peor de la crisis en nuestro país? Las mujeres. Necesariamente ellas son las primeras en ver la solución: la revolución (...)”.[14]

“(...) La mayor herencia que uno le puede legar (a sus hijos): una nueva sociedad. Eso nos hace felices. No solo luchamos por nuestros hijos, sino por los miles que se beneficiarán de la Nueva Sociedad (...)”. [15]

De la misma manera, las camaradas al ser cuestionadas acerca de sus crímenes, poco o nada reconocen, no hablan respecto del tema, y en los pocos casos en que admiten sus crímenes eran parte del costo de la guerra, otras aducen que perdieron su sentido del bien y del mal, que de alguna manera se olvidó de sus referentes éticos y que su única motivación era el odio que sentía hacia las clases acomodadas.[16]

“(...) lo que a mí me ha llevado son las causas de opresión , miseria, porque yo en carne propia he vivido (...) Entonces, llegado el momento uno decía; basta ya. Había una guerra interna en el Perú. El pueblo, la gente pobre, se vio en la disyuntiva de qué hacer: o apoyas la revolución o apoyas la contrarrevolución. Ya cada quien se definía qué camino tomar.” [17]


“(...) fue para desarrollar sus propias vidas y futuro; es algo hermoso querer ver el futuro de tu propio pueblo o el bienestar de los hijos y niños (...). Cuando la mujer rompe todas esas explotaciones [del hombre, del Estado y de la Iglesia], hay mucha entrega en su participación; por eso es que nos hicieron ver como monstruos, o las que daban el último tiro de gracia, es por primera vez en la historia de nuestro país que se da una gran participación de las mujeres(...).” [18]

Sin embargo, a pesar de haber mostrado lo anterior, hay un gran trecho entre lo que el PCP – Sendero Luminoso predicaba y lo que practicaba. Es casi vox populi el manejo de diversos discursos por parte de esta agrupación terrorista para poder captar adeptos, no obstante, el trato que recibían las mujeres al interior del partido distaba bastante de la igualdad de género que tanto defendían y proclamaban.

En primer lugar, debemos tener en cuenta la contradictoria sumisión, casi servil con que se sometían al jefe-varón [19] , lo cual evidenciaba una notaria contradicción frente a la reivindicación de género que tanto proclamaban. Ello se puede entender, en la necesidad de algún tipo de reconocimiento por parte de aquellas mujeres, muchas de las cuales vieron negada la posibilidad de algún tipo de ascenso social dentro del orden establecido. Sin embargo, había un límite, no osar desafiar la autoridad mayor, según reza el dicho popular, “no muerdas la mano que te da de comer”, cuando esto sucedió, según algunas versiones, Augusta La Torre, camarada “Norah” pago con su vida, una de esas versiones habla de la discrepancia entre Guzmán y La Torre sobre mover el escenario de la guerra armada del campo a la ciudad.[20]

En segundo lugar, siguiendo la línea de la sumisión hacia el líder, podemos ver que hay un trato paternalista por parte de Guzmán al referirse a sus “cuadros” como sus “hijas”, de ello podemos entender una necesidad inconciente de anular psicológicamente a quienes deberían ser potenciales rivales. Asimismo, este anular psicológicamente a las mujeres es una forma de anular por extensión a los varones, dado que ninguno de ellos podrá competir con el líder dado que cuenta con el apoyo incondicional de la facción femenina. [21]

En tercer lugar, la llamada “emancipación de la mujer” a la que estaban llamadas todas las militantes del partido, no era razón válida para que rehuyeran a las tareas de cocina y cuidado de la salud [22], labores que los varones no desempeñaban.

Por otro lado, podemos decir que las armas sutiles con las que el PCP Sendero Luminoso se valió para captar adeptas podrían compararse con lo que le ha ocurrido a algunas personas cuando sueñan sueños dentro de sueños. Ellas creían luchar por su sueño, lograr la libertad y el protagonismo que el sistema legal les negaba, su libertad, cuando en realidad luchaban por el sueño de un psicópata que se valía de las frustraciones y desesperanzas de seres indefensos para llevar a cabo su plan macabro.

Muchas de las militantes de dicha organización terrorista dicen luchar por una causa justa, para que sus hijos puedan vivir en una “nueva sociedad”, una más justa, aquella que ellas no vivieron y por la cual están dispuestas a dar sus vidas-

El fenómeno de la mujer terrorista, lejos de encarnar a la mujer histérica desquiciada como la que caricaturizaron algunos artículos periodísticos, es una gran llamada de atención a todos nosotros, y en especial al estado.¿ no vivimos dentro de un estado bastante discriminador? Cabría ponernos a pensar en ello un momento, y ver a plena conciencia en qué clase de país vivimos y si queremos dejarle en herencia a nuestros hijos una realidad como la que vivimos o si merece la pena cambiarla. La pregunta clave ahí sería ¿cómo quiero cambiar mi realidad?, y tener muy presente a Kant y su pregunta ¿qué debo hacer?

Pies de página

7. COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN, Op cit, pp 66
8. COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN, Op cit, pp 65
9. LEÓN, Rosa Mavila, Presente y futuro de las Mujeres de la guerra; En: Quehacer Nº 79 (Set. - Oct. 1992). -- Lima, Set. - Oct. 1992. pp 44 – 45
10. BALBI, Carmen Rosa y Juan Carlos Gallirgos; Op. Cit. pp 52
11. COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN, Op cit, pp 71
12. Idem
13. IPARRAGUIRRE REVOREDO, Elena; Denuncia del trato inhumano, vejatorio y torturas que fui sometida desde mi detención hasta Isla San Lorenzo. Base Naval del Callao, 5 de mayo de 2003, pp 1.
14. KIRK, Robin, Op Cit. Pp 62-63, Entrevista a Camarada “Gloria” en el penal Miguel Castro Castro
15. Ibid pp 63
16. Idem
17. COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN, Op cit, pp 75, las cursivas, negritas y subrayados son nuestros
18. Ibid pp 75
19. VEGA-CENTENO BOCANGEL, Imelda; Género y política: a propósito de la mujer en Sendero Luminoso; En: Socialismo y Participación Nº 60 (Dic 1992). -- Lima, Dic 1992, pp 4
20. LEÓN, Rosa Mavila, Presente y futuro de las Mujeres de la guerra; En: Quehacer Nº 79 (Set. - Oct. 1992). -- Lima, Set. - Oct. 1992. pp 48
21. VEGA-CENTENO BOCANGEL, Imelda, Op Cit, pp 4
22. COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA RECONCILIACIÓN, Op cit, pp 72