Lo sé, lo sé. Hace siglos y centurias que no escribo. La historia de siempre. El trabajo, la vida, y un gran etc. Pero luego de presenciar semejante encuentro, no tuve otra opción más que escribir sobre aquello que me genera algo de sospecha. El reencuentro de la promoción.
Era un viernes por la noche y estaba cenando en un restaurantito, cuando de pronto escucho gritos de colegiala en tía treintona: "Aaaayyyy -Oh my- a loooos siglos fulanita, pero qué linda que estás, amiga de mi corazón, cuánto te he extrañado." "Oh mi reiniiiiis, cuánnto tiempoooo. Tu sí estás reeeeeeegia, déjame verte. ¡Qué buen gym!" Con una ceja arriba y la otra abajo, ante tanto bochinche, tuve una revelación.

